Dos manos delicadas tomaron las solapas de mi chaqueta sacándome de mis pensamientos, su aliento golpeó como un latigazo mi rostro y con su mirada encolerizada dijo...
-Con que Edward Cullen, término el turno. –Gritó de tal forma que el salón quedo inmerso en un silencio sepulcral. Solo se escuchó el ruido ensordecedor de un cubierto que cayó sobre un plato.
Tayler no salió de su asombro al observar la escena. Ella giró la cabeza hacia el público improvisando un lastimoso.-ups. Lo siento.-momento que aproveche que bajo la guardia, la tomé de sus muñecas, inhalé aire junto con algo de coraje, le clave mi mirada de hombre moja braga y con una voz dulce casi rozando lo sexual, le susurré haciendo que mi aliento acaricie si rostro.
-Nunca...mas...vuelvas...a...gritarme.-gemí agónicamente-¿entendido?.-solo asintió, supongo que algo aturdida. Mierda todavía me pregunto de donde saque el valor para montar semejante escena.




